dec 05 2008
me cago en los romanos
pues eso, a veces cuanto una más se cuestiona las cosas más evidente se hace que todo al final es lo mismo, que la historia se repite aunque los protagonistas tengan otra cara.
ya me parecía a mi que la colonización del consumismo yanqui a todo el planeta se parecía bastante a las conquistas del imperio romano. que por muy innegables que sean los avances a la humanidad que aportaron los dos imperios, tampoco se debe ignorar los atrasos, la perversión cultural y la mentira histórica que impusieron.
vamos a hablar de los romanos, en este caso.
y de su idioma, para concretar más, de lo que nos inculcaron al inventar nuevas palabras para designar sus gloriosos aportes a la humanidad.
tenemos dos palabras: matrimonio y patrimonio.
está claro lo que pretendo decir a partir de aquí.
marimonio: del latin “matrimonium” quería decir el derecho que adquiere la mujer que lo contrae para poder ser madre dentro de la legalidad. (parece ser que el franquismo se parecía un poco a la época romana)
patrimonio: del latin “patrimonium” quería decir los bienes que el hijo tiene, heredados de su padre y abuelos. (no de su tía rica de Lucus Augusta, no)
pues vale. yo no voy a negar que ya no vivimos en aquellos tiempos y que además sería absurdo cambiar las palabras a estas alturas, pero seamos conscientes de lo que decimos, y de que eso en el fondo, de alguna manera, nos influye si no lo somos.
porque “qué coñazo! , cojonudo! , … ” de donde vienen ? también lo decían los romanos? no creo, no.
y entonces me pregunto, ¿por qué el lenguaje tiene que ser machista?, ¿por qué las religiones son machistas? ¿por qué el fútbol femenino no tiene audiencia? no, eso no, es que ya me pongo en plan feminista, es que es difícil controlarse…
pues eso, que no hay derecho a que con mis palabras esté afirmando sin quererlo que mis amigas se casan para poder ser libres, o que lo que me van a dejar mis padres algún día no lo haya conseguido mi madre con su trabajo.
yo propongo que seamos conscientes de lo que decimos, que hablemos con propiedad y que no digamos más que algo aburrido es un coñazo, porque así es como se cambia el mundo, haciendo justicia.
así que está muy bien conservar los puentes romanos, pero no nos olvidemos nunca de algo básico: los romanos eran unos cabrones y probablemente los inventores de la doble moral.
y quien quiera decir matrimonio que diga pareja, y quien quiera decir patrimonio que diga posesiones, que para eso tenemos un idioma lleno de sinónimos.